Imagina que compras una vivienda y
que al poco tiempo recibes una notificación del ayuntamiento reclamándote el
abono del impuesto de bienes inmuebles (IBI) impagado durante varios años atrás
por el vendedor particular, promotora o entidad financiera. Esto es lo que le
está ocurriendo a gran cantidad de nuevos propietarios de viviendas, cuyos
ayuntamientos están tratando de "colarles" los recibos que dejó
pendientes su anterior propietario ante la sequía de liquidez de los
consistorios. A ojos de los expertos se trata de un abuso, pero hay casos en
los que podría tocar pagarlo.

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